24 junio 2005

XIX

{Poema como grito}

a la manera de L. M. Panero

Si nunca decir la verdad para que no hiera la savia gris de los cristales.
Si nunca correr descalzos por la acera cubierta de rocío, entonces no hay nada que hacer con nosotros, los tres, siempre tres, mirando triunfales los despojos. Ni con Dios, si nunca ha corrido las cortinas y los ventanales se agitan como el fuelle tierno de una amapola. Entonces, la noche sube triste la escalera, y es Dios quien reposa la tragedia en su alba desnudez de anfibio.

Luis Alberto Arellano, De pájaros raíces el deseo

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